viernes, 17 de abril de 2015

¿Quién me ha robado el mes de abril?

Hoy es una de esas noches en las que me pregunto qué ocurre. Me siento rara, confusa, ida o quizás perdida. Hoy es una de esas noches en las que necesito escribir y escuchar música. Bendita música. He sentido una necesidad maravillosa por oír a Joaquín Sabina. Bendito él también.
 
Sin darnos cuenta hemos entrado en abril y esto me ha llevado a pensar en su mítica canción que es un gustazo para los oídos de cualquiera o quizás a mí me encante tanto que crea que no hay manera de que exista ser humano que no sienta admiración por, aunque sea, una canción de todo su repertorio.
Mis noches dedicadas a oír las andanzas de este artista las podría describir como noches melancólicas, o más bien noches sin nombre. Sin nombre... suena bonito. Desgraciadamente no lo es. Son sin nombre porque es el momento del día en el que reflexiono demasiado acerca de lo que me preocupa, o simplemente recuerdo como ha sido mi día. Y, en ese momento, me doy cuenta de que no me encuentro. Y Sabina y una lista larga de varios artistas son los encargados de ubicarme (aunque sea un poquito). Puede que suene extraño pero la música siempre me ha ayudado a sobrellevar ciertas circunstancias. Lo que considero precioso es ese instante en el que piensas "esta canción es para mí, me describe a cada detalle". Y bien, ¿cómo puede ser esto posible?. Al parecer en algo nos parecemos todos en este planeta y es que somos humanos. Unos sienten más y otros menos, pero siguen siendo humanos. Toda persona hasta donde yo sé ha sufrido un desamor, una pérdida o se ha sentido sola y sin rumbo. Lo grande de la música es que lo sufrido y sangrado por "x" artista (allá el gusto de cada uno) con el que te sientes identificada, es lo que te hace a ti un poquito más feliz. Eso no tiene precio. Es la magia de las letras con sentimiento. Llevar en la piel esta reflexión me enorgullece pues puestos a preguntar, ¿quiénes seríamos sin música?. Cada vida debe tener una banda sonora y ésta la creas tú a cada paso que das. Si no te encuentras, ya te encontrarás. El camino se hace caminando, ¿verdad?
 
 
Este poeta durante su camino escribió:
 
En la posada del fracaso donde no hay consuelo ni ascensor, el desamparo y la humedad comparten colchón.
Y cuando por la calle pasa la vida como un huracán, el hombre del traje gris saca un sucio calendario del bolsillo y grita: ¿Quién me ha robado el mes de abril? ¿Cómo pudo sucederme a mí?. ¿Pero quién me ha robado el mes de abril? Lo guardaba en el cajón, donde guardo el corazón.
 
 
 
C
Powered By Blogger